Ante la crisis de los pueblos

“Empero cuando oyereis guerras y sediciones, no os espantéis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego será el fin. Entonces les dijo: Se levantará gente contra gente, y reino contra reino; Y habrá grandes terremotos, y en varios lugares hambres y pestilencias: y habrá espantos y grandes señales del cielo.” Lucas 21:9-11.

Antonio Bolainez | Diciembre 10, 2019

Estamos siendo testigos de profundas fisuras en todas nuestras naciones de forma global. Un amigo, cuyo hijo es piloto de una de las líneas aéreas de America Latina, mostraba un video de los vuelos internacionales desde Europa hacia Chile y el resto de America, completamente vacíos; eso es muy doloroso, porque miles de familias dependen del trabajo que deja el turismo.

Hace unos días regresé de Chile, y pude ver miles de negocios con mallas de protección, incluyendo los bancos, porque los empresarios tienen miedo de ser saqueados. Es el mismo fenómeno en todo el mundo, donde los grupos que se han levantado contra su propia gente, y contra sus propias fuentes de trabajo; al destruir con odio toda la infraestructura que sostiene la economía de su propia nación.

No hay duda, de que en todo este descontento, el odio se ha infiltrado, ocasionando profundas divisiones en las familias, donde los niños están siendo las verdaderas víctimas; pues ven con dolor como sus padres se ha quedado sin trabajo y ven el profundo odio en sus comunidades.

El peligro de los religiosos al tomar partido

Lo que estamos viendo, es el cumplimiento de la palabra del Señor, dada la pérdida de la moral en nuestra sociedad. Ante esta situación, es sumamente peligroso para los cristianos evangélicos el tomar partido y volverse activistas; como si lo han estado haciendo líderes religiosos de la religión católica; alimentado así el odio, e incitando el enfrentamiento de hermanos contra hermanos, o gente contra gente, provocando profundas divisiones y guerras internas, de nación contra nación.

En una entrevista en Atlanta, Georgia, me preguntaron porqué los pastores no nos uníamos en las manifestaciones a marchar contra los gobiernos, o usar nuestras iglesias como bases de enfrentamientos políticos. Les contesté que nosotros los ministros no podemos ser activistas, porque en nuestras iglesias tenemos fieles de todas las ideologías políticas, y es nuestro deber como pastores pastorearlos y brindarles las palabras de Jesús como su única salvación.

Nuestras iglesias no son refugios para alimentar el odio, todo lo contrario, son refugios para que las almas busquen una experiencia con el Señor.

Como ministros debemos predicar las buenas nuevas donde se nos abran las puertas, sin importarnos las ideologías políticas de esas autoridades. Si ellos nos abren las puertas para predicar la palabra del Señor, debemos aprovechar esas oportunidades; pero si somos activistas esas puertas estarán cerradas, y no podremos llevar a cabo la gran comisión del evangelio (Marcos 16:15-16).

Estamos pasando un gran momento profético de los tiempos finales, y no podremos cambiar lo que está escrito. Pero como cristianos evangélicos, dejémonos usar por el Espíritu Santo para ser pacificadores, predicando las buenas nuevas del evangelio a todas las almas. Como está escrito:

“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” Mateo 5:9

Dios les bendiga, y recuerden, seamos prudentes ante todas cosas feas que están pasando en todas las naciones del mundo.

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